En el año 2009, se inició con la reforma en educación primaria, misma que ya había sido implementada en el 2004 en preescolar y 2006 en secundaria. Dicha reforma tiene como propósito ofrecer a las niñas, niños y adolescentes de nuestro país, un trayecto formativo coherente y de profundidad, de acuerdo con sus niveles de desarrollo, a sus necesidades educativas y las expectativas que tiene la sociedad mexicana del futuro ciudadano. Con ella también se han introducido cambios curriculares por ejemplo, la educación está basada en el desarrollo de competencias, los temas se desarrollan de manera transversal, se establecen cinco competencias para la vida y hay una orientación de la educación con base en el perfil de egreso.
De igual manera la actuación docente adquiere un nuevo giro ya que los profesores junto con sus alumnos, desarrollan proyectos y secuencias didácticas enriqueciéndolo con la diversidad sociocultural; elaboran productos según la asignatura estudiada y se promueven así el desarrollo de habilidades, conocimientos, actitudes y valores.
El docente, sin lugar a dudas conserva un protagonismo en esta reforma, sin embargo se ha hecho énfasis en su rol como un mediador, creativo y flexible que atiende y promueve permanentemente la evaluación, autoevaluación y coevaluación, favorece los procesos transversales que cruzan a todo conocimiento, aprovecha el error para el aprendizaje, usa las nuevas tecnologías como un recurso didáctico importante, etc. Estos, entre otros roles, son relevantes no sólo en primaria, sino en todos los niveles educativos, lo cual ha representado dificultades para los docentes al tener que” cambiar sus prácticas enfocadas a la enseñanza por las centradas en el aprendizaje del alumno el cual también se niega a cambiar de rol e incrementar sus responsabilidades asumiéndose un ser activo” (Lozano y Burgos, 2007).
Con la metodología de trabajo por proyectos, el alumno participa directamente en la construcción de su conocimiento para lograr aprendizajes significativos; según Scardamalia y Bereiter (1996), la principal función de la educación debería ser la construcción de conocimientos colectivos mediante el «aprendizaje basado en problemas» y el «aprendizaje basado en proyectos » ya que al partir de una situación conflictiva derivada de su propia realidad o de su contexto se mantiene el interés pues radica precisamente en su experiencia y esto otorga la motivación necesaria para su desarrollo.
Davydov la afirma la educación formal no sólo debería contribuir a la adquisición de conocimientos y aptitudes especiales, sino también al desarrollo mental general de los niños. La buena enseñanza desarrolla la capacidad para relacionarse con los problemas de una manera teórica y reflexionar sobre el propio pensamiento… (Hedegaard y Chaiklin, 1990, pág. 153 citado por Daniels, 2003).
Este mismo autor insiste en que la tradición de enseñar conocimiento empírico debería cambiar y centrarse en la enseñanza de conocimiento teórico. Se considera que la dimensión principal de la Zona de Desarrollo Próximo es la conexión entre los conceptos espontáneos que surgen del aprendizaje empírico y los conceptos científicos que se desarrollan mediante la enseñanza teórica. Por lo tanto, la enseñanza de base teórica y basada en contenidos que no está diseñada para conectar con el aprendizaje empírico cotidiano de los estudiantes será estéril y evolutivamente ineficaz.
Vygotsky afirmaba que «el requisito esencial de la pedagogía exige inevitablemente un elemento de individualización, es decir, una determinación consciente y rigurosa de los objetivos individualizados de la educación para cada alumno» (Vygotsky, 1997b, pág. 324, citado por Daniels, 2003). Esta propuesta de responder a la diversidad en lugar de imponer una «uniformidad» en el aprendizaje y en el desarrollo aún tiene que impregnar muchas prácticas en este campo.
Con el impulso e introducción de las Tecnologías de la Información y Comunicación, se ha potencializado el diseño y creación recursos que ofrecen oportunidades para la simulación de problemas reales y prácticos que permiten una interacción entre el contenido y el conocimiento previo de los alumnos. Por ejemplo, con el uso de internet, los alumnos pueden buscar información y discriminarla para seleccionar aquella que le pueda servir para la realización de su producto. Incluso, los docentes pueden crear objetos de aprendizaje (OA) ya que éstos deben desarrollarse tomando en cuenta las necesidades de los sujetos y corresponden a una realidad concreta.
También pueden hacer uso de otros recursos, por ejemplo, el pizarrón digital interactivo, ya que este además de poderse usar en cualquier nivel educativo, incrementa el tiempo real que el maestro está enseñando ya que no tiene que escribir todas las notas en el pizarrón y ofrece una variedad de recursos multimedia que permiten interacciones y discusiones en el salón (Ponce, M, 2010).
Las instituciones educativas deben estar preparadas para la incorporación de las TIC y los cambios que se han presentado con las reformas, ya que al añadir el elemento tecnológico al proceso de aprendizaje como complemento de la enseñanza, se debe mejorar la infraestructura y adquirir el equipo que necesitan lo cual permitirá además de los beneficios académicos, estar a la vanguardia, mejorar su servicio, mayor impacto social, etc.
Para lograr nuevos ambientes de aprendizaje se requiere de la participación proactiva de profesores interesados en la implementación de la tecnología, dado que es experto en la materia, es el diseñador de las actividades de aprendizaje y es quien conoce el perfil de sus alumnos. Directivos y profesores deben trabajar en conjunto para identificar las necesidades de sus alumnos en la era de las tecnologías de información y seleccionar la tecnología adecuada y elaborar un diseño instruccional efectivo (Ponce, M, 2010).
Referencias
· Alanís González, M. (2007). ¿Hacia dónde nos dirigimos? Evolución de la tecnología y sus efectos en las organizaciones. En A. Lozano Rodríaguez, & J. V. Burgos Aguilar, Tecnología Educativa en un Modelo de Educación a Distancia Centrado en la Persona (págs. 107-123). México: Limusa.
· Daniels, H. (2003). Vygotsky y la Pedagogía. Barcelona: Paidós.
· Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa.
· Hernández, P. I. (2010). RIEB y el trabajo por proyectos: Enfoque constructivista. Consultado el 3 de mayo de 2011 en: http://www.suite101.net/content/rieb-y-el-trabajo-por-proyectos-enfoque-constructivista-a17434#ixzz1LMKIaTqa
· Santillana (s/f). Abc de la reforma integral de la educación básica. Nivel primaria. Consultado el 3 de mayo de 2011 en: http://www.santillana.com.mx/rieb/pdf/rieb/rieb_2009.pdf
· Ponce, M. T. (2010). El pizarrón digital interactivo: De la experiencia de su uso en la enseñanza media a las comunidades que aprenden sobre su aplicación. En A. Lozano Rodríguez, & J. V. Burgos Aguilar, Tecnología Educativa en un Modelo de Educación a Distancia Centrado en la Persona (págs. 205-230). México: Limusa.