No hace mucho tiempo se asistió a un seminario de liderazgo y dirección educativa, en el cual mencionaba el expositor la cantidad de usuarios de internet, teléfonos celulares, PC, e-book, IPODS y demás artefactos electrónicos que permiten una comunicación directa y casi casi instantánea con tan sólo dar un clic o presionar un botón. Pero lo más impresionante era la cantidad de información que se generaba y se subía a la red por segundo.
Ante esa realidad, se analizaba cómo es que ésta tecnología ha llegado a las aulas y cómo los docentes la han recibido, muchos con rechazo y otros más con disposición y apertura para incorporarla en la planificación docente e implementarla como parte del proceso de aprendizaje. Cuando en las aulas sucede que un docente no conoce éstos medios innovadores, sus ventajas y también limitaciones, sus prácticas educativas siguen un mismo paradigma, no se transforma y lejos de buscar el uso de alternativas que favorezcan el aprendizaje significativo se queda en la transmisión del conocimiento. Tal como lo citan Heredia y Romero (2007, p.60) “La tecnología coadyuva a que el estudiante obtenga mayor provecho de la acción educativa…” ya que ésta rebasa al salón de clases permitiendo mayor flexibilidad de tiempo y espacio además que amplía los recursos de aprendizaje.
Por ello debe incorporarse al currículo y no dejarse como algo opcional, además que esto favorece las prácticas de lengua escrita, es decir, al usar éstos dispositivos se promueve el diálogo entre los estudiantes y el profesor, es un proceso interactivo y dinámico de construcción de significados. Al usar el lenguaje, crean su propio contexto, el cual da significado a las acciones que ellos están persiguiendo.
Imagen recuperada de http://www.edweek.org/ew/articles/2010/03/18/26smartphones.h29.html
Desde la perspectiva sociocultural, todos los procesos mentales aparecen primero como parte de las relaciones entre personas, y luego son interiorizadas. Más aún, para Vygotsky la construcción de conocimiento está mediada por el lenguaje, mismo que dividió en pares para estudiar la comparación entre contextualización y descontextualización en su uso. Sin embargo Leont’ev (1981) citado por Fernández (2009b, p.42) propuso que la noción de la actividad es una unidad más conveniente para considerarse en el análisis del desarrollo sociocultural de la mente o la conciencia humana.
La educación se enfrenta a grandes desafíos como los son la cobertura, equidad, la calidad entre otros y ahora un nuevo reto es el uso de teléfonos celulares y dispositivos móviles, pero la duda es cómo sistema educativo, ¿tendremos la capacidad de afrontar este desafío?
Referencias
Fernández C, J. M. (2009a). Las tecnologías de la información y la comunicación desde la perspectiva de la psicología de la educación. (J. Arévalo Zamudio, & G. Rodríguez Blanco, Edits.) México, Distrito Federal, México: Secretaría de Educación Pública/Dirección General de Materiales Educativos.
Fernández-Cárdenas, J. M. (2009b). Aprendiendo a escribir juntos: Multimodalidad, conocimiento y discurso. Monterrey: Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO / Universidad Autónoma de Nuevo León.
Heredia Escorza, Y., & Romero Murguía, M. E. (2007). Un nuevo modelo educativo centrado en la persona: compromisos y realidades. En A. Lozano Rodríguez, & J. V. Burgos Aguilar, Tecnología Educativa en un Modelo de Educación a Distancia Centrado en la Persona (págs. 53-75). México: Limusa.